Vamos a sembrar
- Huerto Urbano Fapex

- 7 may 2020
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 10 may 2020
La primera cosa que debemos tomar en cuenta para la realizacion de un huerto es tener el espacio suficiente en nuestro jardín, y sobretodo, ganas y tiempo de poder dedicarse. porque un huerto debe estar constantemente vigilado si buscamos conseguir una buena cosecha.

Nunca en espacios húmedos o con tendencia a encharcarse puesto que es el lugar preferido de las plagas y se destruiría toda la cosecha.
¡Importante!
No hay que olvidarse de disponer de un espacio para guardar los útiles de trabajo y los elementos de decoración y utilización. También es muy conveniente prever una zona donde almacenar la tierra, el estiércol y los restos de cosechas antes de eliminarlos o compostarlos.
En nuestro jardín podemos encontrar diferentes tipos de tierra. Todos estos tipos de suelo pueden mejorarse mediante la incorporación de los diferentes sustratos de materia orgánica.
La materia orgánica, cualquiera que sea la forma en que se incorpore al suelo, aumenta la capacidad de retención del agua de los suelos arenosos, facilita el drenaje en suelos pesados, reduce la alcalinidad excesiva de los suelos calcáreos y, en general, favorece al enraizamiento de las plantas.
Una vez seleccionado el lugar donde queremos crear el huerto, podemos empezar. Deberemos preparar el terreno antes de la plantación. Es importante emplear una buena herramienta para facilitar el trabajo (por ejemplo una pala pequeña). Una vez tengamos el terreno preparado, empezaremos a cavar con una pala unos 30-50 cm de profundidad realizando un corte tan ancho y profundo como la lámina de la pala. Lo más conveniente es tomárselo con tiempo: cavar un poco cada día o también el fin de semana. Así poco a poco iremos aflojando una gran superficie de tierra.
Si hay algunas malas hierbas que debemos eliminar sus raíces de manera cuidadosa, ya que sino no pararán de multiplicarse y extenderse a partir de sus fragmentos de sus órganos subterráneos.
Nota:
En caso que el huerto no produzca lo esperado o simplemente no nos convenza siempre podremos reconvertirlo nuevamente en jardín.
Teniendo ya el terreno preparado, el cultivo de la mayoría de hortalizas es fácil. Lo complicado es la elección de las hortalizas ya que lo difícil (al disponer de una gama muy extensa en el mercado) es realizar una elección de una variedad adecuada que se adapte a las condiciones del terreno.
Antes de comenzar a sembrar, debemos cerciorarnos que la tierra está lo suficientemente húmeda para poder cultivar. Debemos sembrar cada cultivo a la profundidad que requiere, ya que por enterrarlas demasiado profundas, pueden no germinar.
La rapidez de la germinación depende en gran parte de las condiciones climáticas y de la hortaliza considerada. No es fácil saber el tiempo en que se produzca la cosecha y por lo tanto, el momento exacto de la recolección.
La rotación consiste en ir alternando cultivos de hortalizas diferentes en una misma superficie, ya que una hortaliza cultivada permanentemente en el mismo sitio agota el suelo. Además porque tiene más riesgos de parásitos y plagas. La rotación de cultivos permite tener cosechas en épocas diferentes, y evita el crecimiento de las malas hierbas. Las malas hierbas tienen crecimiento rápido, compitiendo con nuestras plantas por el agua y los nutrientes del suelo. Por ello, es importante el prevenir el desarrollo de las malas hierbas y destruirlas lo antes posible.
El riego
El riego es una parte muy importante de la huerta, pues ayuda a mantener vivas a las hortalizas y se mantienen tiernas mientras no les falte agua. A través de las raíces absorben una cantidad importante de agua que contiene elementos nutritivos.

La intensidad de la transpiración va en función de la luz, la temperatura, la humedad atmosférica y el efecto de desecación del viento. Si la transpiración excede a la absorción, las hojas de las plantas empiezan a marchitarse, con el fin de reducir la transpiración, y se disminuye la velocidad de crecimiento.
El riego realizado con la manguera desde una cierta altura produce gotas muy grandes que arrastran tierra e incluso semillas. Es conveniente dejar la boca de riego sobre el suelo de esta manera el agua se extiende poco en superficie, pero penetra profundamente y es aprovechada mejor por las plantas. Se deberá ir moviendo la manguera para conseguir regar toda la parcela.
La mejor forma de aportar agua a las hortalizas consiste en colocar sobre la parcela mangueras de polietileno negro, con goteros cada 15 a 45 centímetros. Las mangueras se desenrollan a lo largo de las plantas y junto a la base de los tallos. Es suficiente alimentarlos con agua a muy baja presión, así se consigue que el agua penetre lenta y profundamente en el suelo sin degradar la estructura.
Fertiberia (2020) Consejos de jardinería. Obtenido de: https://www.fertiberia.com/es/jardineria/consejos/jardineria/huerta/sistemas-de-riego-para-el-huerto/




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